Pastoral Vocacional
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La pastoral vocacional es una dimensión esencial de la pastoral de la juventud.

“Cuando el seguimiento de Jesús se profundiza y fortalece, son numerosos los frutos de conversión y santidad. Así se abren para la Iglesia enormes posibilidades en el campo de la pastoral vocacional, porque las personas se disponen con mayor prontitud a la obediencia de la fe, ( Rom. 1,5) y, por tanto, a escuchar la voluntad de Dios que invita personalmente a cada uno a ser testigo de la propia fe y a ocupar su lugar irremplazable en la Evangelización. Una pastoral de la espiritualidad bautismal ha de complementarse con los esfuerzos que actualmente realiza la pastoral de juventud y vocacional y priorizarla en el orden de la acción. Las vocaciones son un don de Dios, una manifestación de su iniciativa de amor. Surgen, ante todo, entre los niños y jóvenes de las comunidades de fe: en la familia, en la parroquia, en las escuelas católicas y en otras comunidades, en las que se experimenta la vida de la Iglesia ”. [1]

Es la pastoral que provoca el encuentro libre y gratuito con el Señor, de quien es la iniciativa y quien nos elige. Y como es asunto de amistad y encuentro, es la pastoral que descubre la llamada del Señor en las necesidades de su pueblo, provocando la conversión y el encuentro agradecido. Por ello, es meta de las otras pastorales siendo necesaria su inserción en la pastoral de conjunto como espacio donde desarrollar un clima en el que florezcan las vocaciones y provocar que la persona escuche la llamada del Señor y descubra que ésta llena de sentido la vida personal. Es la pastoral donde misión y vida entregada se identifican.

En el marco de un compromiso generalizado de cada Iglesia particular, está emergiendo la conciencia de que la pastoral vocacional no es un simple apartado o un sector de la pastoral de la comunidad cristiana, sino la perspectiva unificadora de toda la pastoral originariamente vocacional y, por lo tanto, que la pastoral de las vocaciones no puede ser un momento aislado de la pastoral global.

La pastoral de las vocaciones nace del misterio de la Iglesia y está al servicio de la misma . Por lo tanto, esta pastoral, al mismo tiempo que renueva su fe en la misión redentora de Cristo mediante la Iglesia, se propone servir a la Iglesia a fin de que los dones jerárquicos y carismáticos , que Dios derrama continuamente en su pueblo, encuentren por doquier generosa acogida, no obstante las dificultades que puedan surgir en los llamados y las que se derivan de las condiciones generales del mundo moderno-.

Debe ser encarnada y diferenciada . Es decir, debe responder desde la fe a los problemas concretos del actual momento histórico de América Latina, de cada nación y región, y reflejar y promover la unidad de la misión y la variedad de funciones y servicios de ese cuerpo diversificado cuya cabeza es Cristo [2].

La vocación y las vocaciones deben ser tema fundamental en la predicación, en la oración y en la catequesis. No basta que el tema sea tratado en forma directa, el mismo ha de estar presente, como anuncio indirecto, también en otros momentos de predicación y catequesis. Implica una Iglesia no replegada en sí misma por la angustia de la penuria, sino una Iglesia viva y llena de gozo, abierta al soplo siempre nuevo de Pentecostés y atenta a la necesidades del hombre de hoy.

[1] NMA 93

[2] Cf. DP 863, 884